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Centenario de Isidora Aguirre

Noticia Isidora Aguirre 100anos
La destacada dramaturga nacional hizo historia con “La pérgola de las flores”, comedia musical que estrenó en 1960 al alero del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica. Pero sobre su figura y el resto de sus obras poco se sabe. Por eso hoy, en el día de su natalicio número 100, la recordamos a través de las palabras de su colega y amigo, el Premio Nacional de Artes, Ramón Núñez.



Extracto del discurso pronunciado por el actor, director teatral y Premio Nacional de Artes en la ceremonia en que la Academia Chilena de Bellas Artes le otorgó a la dramaturga y novelista el Premio Academia, galardón máximo que entrega dicha institución.

Al momento de alinear los precedentes de la historia teatral de nuestro país, nos encontramos que a partir del siglo XX, la presencia femenina en el teatro se reduce fundamentalmente al rol de actriz. Pocas son las mujeres que incursionaron en la incipiente dramaturgia. Un dicho de la época lo recoge: "La pluma en la mujer debe ir en el sombrero". Una de las primeras fue Doña Ester Larraín de Irarrázaval, más conocida por su seudónimo de Gloria Moreno, incursionando en el criollismo tan en boga en aquella época nos ofrenda su graciosa obra "La Breva pelá" y su patriótica pieza "La última victoria", acerca de la independencia de Chile y Bernardo O'higgins.

Elvira Santa Cruz Ossa, en los 20 veinte, se esconde bajo el seudónimo de ROXANE, más conocida por haber sido la directora de "El Peneca" por casi 40 años que por su dramaturgia. Sus obras "El voto femenino", "La marcha fúnebre", "La familia busquilla".

A mediados de los 40, Patricia Morgan, con sus dos obras "Búscame en las estrellas" y "La tarde llega callàda". Magdalena Petit, se inicia en 1932 con la teatralización de su propia y exitosa novela "La Quintrala", y la novelización de su obra de teatro "El hijo del Caleuche".

En los 50, Alicia Morel nos regala "La Flauta encantada" y varios cuentos para niños llevados al radioteatro.

Ruth Baltra, en los 60, con su obra infantil más conocida "El país encantado de los señores duendes". Gran impulsadora del teatro infantil.

Los pesos realmente fuertes en la dramaturgia femenina de esa época en Chile son: Gabriela Roepke, actriz y dramaturga, fundadora junto a otros del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica. Sus obras: "Las santas mujeres”, "Juegos silenciosos", "El bien fingido". A su trilogía absurdista "Mañana”, "Tarde" y "Noche", le siguen "Un castillo sin fantasmas" y "Los peligros de la buena literatura". Encantadora me sigue resultando su "Una mariposa blanca". Su obra más lograda, "La telaraña'

María Asunción Requena, da una mirada a la chilenidad con "Fuerte Bulnes", 'El camino más largo", "Ayayema", evolucionando hasta la madurez con "Chiloé, cielos cubiertos".

Pero en el momento del balance de la dramaturgia femenina chilena del siglo pasado, resulta asombroso el trabajo realizado por Isidora Aguirre. La consistencia dramática, la cantidad y calidad de su producción la hacen ser alguien muy especial. A pesar de sus inicios teatrales en comedias y farsas de tono humorístico más bien de "salón" como solía decirse, a partir de "La pérgola de las flores" se siente aguijoneada por su compromiso social convirtiendo el resto de su obra en bandera de lucha comprometida, de reivindicación social, de defensora de los oprimidos, de los más desposeídos y abandonados enarbolando con igual fuerza las banderas de la solidaridad cristiana y ia de la hoz y el martillo.

Después de su lamentable deceso se ha dicho y escrito tanto sobre ella que mi seguimiento será breve.

Todos saben que Isidora Aguirre, Nené para la familia y sus amigos, nació en el seno de una acomodada familia de clase alta. Hija de la graciosa y excéntrica pintora María Tupper Huneeus y del ingeniero Fernando Aguirre Errázuriz. Entre sus parientes está su tatarabuela, doña Isidora Zegers, fundadora de la Orquesta Filarmónica de Santiago en 1826. Su madre organizaba inolvidables tertulias a las que asistían artistas e intelectuales tales como Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Marta Brunet, Juan Francisco González y el ruso Boris Grigoriev y la creme de la intelectualidad española que como refugiados habían llegado a Chile huyendo de la guerra civil. Este refinado ambiente le sirvió de estímulo para que Isidora desde niña desarrollara actividades propias del mundo artístico. Así es como desde muy pequeña tuvo siempre a mano un lápiz para dibujar, las lecciones de piano y los conciertos del Municipal los que enriquecieron su amor por las Bellas Artes. Recitaba poesía y tomaba clases de danza y baile moderno. La lucían como niña precoz. Representaba dramas en verso junto a su hermano y primos, donde los personajes eran príncipes y princesas. Escribió e ilustró cuentos para niños, pintó, tocó la guitarra y compuso música folclórica que los Quincheros hicieron suya y más tarde la propia Margot Loyola incorporó en su repertorio. Estudió servicio social en Chile y cine en Francia. Fue profesora de francés y traductora de Jean-Louis Barrault cuando su compañía visitó Chile en 1954. Era, Nené, una mujer poseedora de una enorme cultura, pero jamás permitió que su peso intelectual oscureciese temas y personajes los que creaba con intuitiva capacidad sintética y con sano sentido del humor.

Decía ella misma "El humor acerca, borra las diferencias de clase: es como hablar el mismo idioma".

Su teatro pensado para las masas, generoso, vital, denunciante, abierto al mundo. Retratando su aldea se hizo universal, al decir de Tolstoi.

Ya nonagenaria, seguía escribiendo, corrigiendo y proyectándose. “Isidora perenne" la llamó el crítico Grínor Rojo. En carta a su colega Jorge Díaz, se autodefinió: "Soy tan extrovertida, que tengo la mala costumbre de entrar en la gente abriendo la puerta a patadas". Las mujeres de su teatro -incluso aquellas que no han parido- , defienden antes que nada al hijo, luchan por salvar la especie.

A Andrea Jeftanovic le confiesa que "la mujer tiene una motivación más fuerte que la del hombre, su manera de luchar complementa la labor masculina, tiene más fé en alcanzar su meta”.

Acumuló más de medio siglo de escritura y cerca de 40 obras teatrales entre las propias y las adaptadas, compartiendo todos los géneros y estilos, sin apartarse del tema que le era más significativo: la reivindicación social. Su teatro también se distingue por el amor, ternura y el sentido de justicia con el que dota a sus personajes, por la rigurosa investigación del contexto histórico, por los modelos estructurales que le enseñaron Stanislavski, Brecht, Arteau y Grotovsky como teóricos, y Shakespeare, Chêjov, Miller como dramaturgos, por su lenguaje exento de pomposidad semiótica, por la suave armonía de su poesía. Siempre contenta con la recaudación del 5% de los derechos de autor, donde quiera que se diera "La pérgola" y siempre descontenta con la poca o ninguna difusión del resto de su vasta producción dramática. Y es cierto.

A pesar de la amplitud y diversidad de su obra, su "Pérgola" la convirtió en un clásico vivo del teatro chileno, su dramaturgia como obra integral todavía está por ser reconocida, estudiada y leída en toda su extensión por su particular sintaxis musical, por su conciencia histórica, su uso del coro como en el teatro griego, su polifonía y su magnífica oralidad. 

En forma exquisita incorporó en su escritura las formas y decires populares, redactando sus textos en "chileno", aunque sus obras se estrenaron en los lugares más recónditos del planeta. Ha sido el único dramaturgo al que se le incluyeron dos obras en la gran antología "Un siglo de la dramaturgia chilena" editada el año pasado en conmemoración del bicentenario. "La pérgola de las flores" y "Los Papeleros".

Supe que existía una Isidora Aguirre cuando en 1956, con mis campesinos 14 años a cuestas, recorría temeroso los lóbregos pasillos de la Escuela de Teatro de las Universidad de Chile,

situados en el 52 piso de un edificio de oficinas en Huérfanos 1117, en búsqueda de material dramático. Ahí encontré a la venta "Anacleto chin chin" farsa que ningún recopilador le atribuye.

Aunque a Nené ya le habían estrenado "Entre dos trenes" en una lectura dramatizada y "Pacto de medianoche", sólo se le empezó a conocer con su graciosa comedia "Carolina" que dirigió su gran amigo Eugenio Guzmán. Le siguieron "La micro", "Los feriantes", 'Las sardinas o la supresión de Amanda", "Júdas macabeo", "Las pascualas", "Dos más dos son cinco”, estrenada en el Teatro de la Universidad de Concepción en 1957 y dirigida por nuestro académico Gustavo Meza, "Población Esperanza", escrita en colaboración con Manuel Rojas, "La pérgola de las Flores" con música de Pancho Flores estrenada en el teatro Camilo Henríquez. Yo estaba ahí ya que esa misma mañana del 7 de abril de 1960 había dado examen de admisión para ingresar a la Academia de Arte Dramático de la UC. Venciendo mis escrúpulos le pedí su autógrafo. Me Io dio aunque se veía más nerviosa que yo. 50 años pasaron de admiración, mutua confianza y respeto.

En su "Pérgola" fui un lustrabotas, vendedor de diarios, Facundo el carabinero, Pierre le Peluquier, Tomasito y Alcibiades el alcalde, sucesivamente a lo largo de los años. Calculo en unas 700 las veces que he interpretado su obra.

No hubo nervios cuando me dedicó el magnífico libro regalado "Conversaciones con Isidora Aguirre", de Andrea Jeftanovic y sus "Obras completas", con frases que el pudor y la emoción me impiden mencionar. "Los papeleros", obra con la cual Nené retoma la línea de Antonio Acevedo Hernández y se anticipa a Juan Radrigán al mostrar a los más marginados de su tiempo: los papeleros que escarban en los basurales. Le siguen "Don Anacleto avaro", "La dama del canasto", "Los que van quedando en el camino", obra que fue seleccionada como señera por la comisión del Festival de Teatro a Mil y escenificada en el salón principal del congreso santiaguino, convirtiéndose en un montaje de enorme repercusión, "Quién tuvo la culpa de la muerte de la María González", "Cabezones de la feria", "Historias de las Juventudes Comunistas de Chile”, La Desideria en el cielo", "En aquellos locos años 20", "La leyenda de las tres pascualas" 3ra versión, "Lautaro", "Retablo de Yumbel Federico hermano", "Tía Irene, yo te amaba", "Maggie en el espejo", "Diálogo de fin de siglo", "Naira Yawina”, Los libertadores Bolivar y Miranda”, “El adelantado Don Diego de Almagro", y "Subiendo... último hombre!".

Entre su obra narrativa están: "Ocho cuentos infantiles", "Wai Kii" novela para niños, "Doy por vivido todo lo soñado", "Carta a Jorge Dalton" , "Santiago de diciembre a diciembre", "Balmaceda. Diálogos de amor y muerte" y "Guerreros del Sur". Nené trabajó mucho, pero material para sus escritos no le faltó. Se casó dos veces, tuvo cuatro hijos, nueve nietos, 14 bisnietos, escribió seis novelas, 10 adaptaciones de otros autores, más de 30 obras de teatro y tuvo muchos amores. Ganó todos los premios que el público y la crítica chilena pudieron darle, exceptuando el Premio Nacional de Arte ya sea en la categoría Literatura o de Artes de la Representación y Audiovisuales. Al final se lo tomaba con más humor que sus seguidores, según sus propias palabras.

Isidora es no solo la más fecunda mujer en la literatura dramática de nuestro país, sino que además es una excelente expositora de la narrativa en el terreno del cuento y la novela.

Al atardecer del 25 de Febrero pasado, leía cerca del mar el libro de Andrea Jeftánovic sobre la Nené. Textualmente dice: "En una de esas sesiones de espiritismo vino mi tatarabuela, Isidora Zegers, y mi madre le preguntó por mi futuro. A los 15 años quería ser bailarina, componía música, dibujaba, Sobre la vocación de bailarina, la mesa dio un si débil. "¿Pintora?, otro sí débil. "¿Música?", un sí dudoso. Al preguntar "¿Escritora?" lo que no teníamos contemplado, la mesa se alzó en dos patas con un sí rotundo". Al sonido de mi risa se sumó el del celular. "Hola Ramón, te habla Eduardo Miranda, de El Mercurio", "Ay Eduardo, no me vengas con malas noticias. ¿Quién se murió?". Hubo una breve pausa antes de la respuesta: Isidora Aguirre. ¿Cómo le llamamos a eso? ¿Presagio?, ¿Sintonía? , ¿ Sincronía? No, no has muerto Nené, estás más viva que nunca, despojada de tu atadura física, volando alto con aquellos espíritus que se asomaban en tus obras, los que te guiaban y enseñaban. Gracias Nené por Io que fuiste y por la generosidad con la que rescataste el dolor y ia alegría de la chilenidad enriqueciendo y dándole categoría con tu magna obra a todo el teatro chileno. 

firma Isidora AguirreRecuerdo imborrable
“Por Isidora Aguirre siento la más alta estima y consideración por su talento, compromiso social y su gran aporte al teatro chileno, por lo profundo de su temática y al mismo tiempo por la sencillez del tratamiento dramatúrgico que le otorgó a sus obras. Fuimos más que colegas o conocidos, fuimos amigos”, Ramón Núñez.

Más sobre su obra
“De Isidora Aguirre Tupper se conoce lo que en general se conoce de otras creadoras mujeres de su época, su obra más importante y, en apariencia, la menos política: “La pérgola de las flores” es el montaje más visto dentro de su producción y de la historia del teatro chileno. Gracias a ella la autora logró reconocimiento nacional, pago por su trabajo, presencia en el extranjero y un lugar en el desarrollo de las artes escénicas chilenas. Pero Isidora Aguirre es muchísimo más que eso”, Archivo Digital Isidora Aguirre http://isidoraaguirre.usach.cl/ (Archivo Patrimonial Universidad de Santiago de Chile).

©Fotografía Isidora Aguirre: René Combeau, Archivos de la Escena Teatral Escuela de Teatro Pontificia Universidad Católica de Chile.