expand_less

Carmen Barros (1925-2023): Adiós a un ícono del teatro chileno

22 de diciembre de 2023


La emblemática y multifacética artista nacional murió la mañana del 21 de diciembre a los 98 años, dejando un legado que abarcó la música y el teatro. Recordada como la primera Carmela de “La pérgola de las flores” (1960), fue también la protagonista de “¡Esta señorita Trini!” (1958), el primer musical chileno.

photo_camera Retrato de Carmen Barros por René Combeau, Archivo de la Escena Teatral UC.

“Pretendo actuar lo más posible hasta que la salud me acompañe. No voy a negar que la muerte me da miedo, porque es algo que desconozco. Soy una persona creyente y si la vida me ha dado tantas oportunidades. ¿Cómo no las voy a aprovechar en plenitud? Creo que lo más importante es disfrutar cada momento", confesaba Carmen Barros a diario El Mercurio, en 2013, a sus 88 años. Su cuerpo y su mente acompañaron su deseo, porque la actriz trabajó y disfrutó en distintos proyectos hasta hace poco. Con una trayectoria de más de 70 años, la intérprete falleció en la mañana de ayer, dejando una gran herencia artística a nuestro país.  

En una época en el que el rol de la mujer no estaba enfocado en lo profesional, Barros abrió el camino a las futuras generaciones de creadoras a través de una carrera diversa, en la que destacó explorando distintos talentos y dimensiones: cantante, compositora, directora de teatro y diplomática, entre otras. Así fue como en 1944, con 19 años, debutó en radio con el personaje de Marianela, en una especie de radioteatro, causando revuelo en la sociedad de esos años.  

“Una mujer excepcional que aportó con su enorme capacidad creadora y una visión global de las artes escénicas", dice Gabriela Aguilera, directora artística de Teatro UC, sobre la intérprete.

Hija de padre diplomático vivió en varios países, partiendo con estudios en piano y canto lírico a muy temprana edad. Incursionó también en el jazz, la música popular y la ópera. Artista integral también brilló en televisión y cine. Fue parte de exitosas teleseries, entre ellas "Los Títeres", "La Intrusa", “Amor a domicilio”, "Hippie" y "Papi Ricky". En la pantalla grande integró el elenco de películas como “La casa en que vivimos”, “La fiebre del loco”, “La chupilca del diablo” y “Un cuento de 2 mujeres” 

En las tablas tuvo una reconocida carrera, interpretando variados roles. "Navidad en el circo” (1954), “El diálogo de las Carmelitas” (1959) y “La balsa de la medusa” (1984) forman parte de su tránsito por Teatro UC, uno que estuvo marcado por su protagónico en “¡Esta señorita Trini!”, de Luis Alberto Heiremans, en 1958 —la primera obra musical chilena y en la que realizó la composición musical—, y su interpretación de Carmela de San Rosendo, en el estreno de “La pérgola de las flores”, de Isidora Aguirre, en 1960. Su actuación como este último personaje se mantiene aún en la memoria colectiva del público y los amantes de las artes escénicas, quienes desconocen el desafío que implicó para ella el darle vida.  

"Yo nunca he sido exigente con los personajes, siempre acepto las invitaciones con mucha humildad. Aunque confieso que prefiero los personajes profundos y que tienen algo que decir", Carmen Barros, El Mercurio, 2013. 

Carmen Barros (Carmela) y Charles Beecher (Tomasito) en "La pérgola de las flores", Teatro de Ensayo UC, 1960, fotografía de René Combeu, Archivo de la Escena Teatral UC.

“Lo pasé mal con la Carmela. A Eugenio Guzmán, el director, yo le decía: Bueno, es un personaje tan sencillo, una chiquilla amorosa, simpática, inteligente, pero es del campo y yo nunca he estado en el campo. Le dije incluso en inglés la palabra que no encontraba: No tengo ningún approach (cercanía) con la Carmela. Empecé a notar su cara de molestia. ¿Sabes qué vas a hacer? Te vas a ir todos los días a la Estación Mapocho a observar a las campesinas que llegan con sus canastas, me dijo”, confesó a Las Últimas Noticias en abril del año pasado. 

Nunca abandonó sus ganas de apostar y hacer cosas nuevas. Por eso hace doce años y con 87 años encarnó a Marilyn, la diva de Hollywood, en Mi Marilyn Monroe”, monólogo del dramaturgo Alejandro Goic. Una de las últimas veces que se le vio en escena fue en 2022, en el montaje “Auge y caída de un ruiseñor: la historia de Rosita Serrano”, del Colectivo MakinaDos. 

"Yo nunca he sido exigente con los personajes, siempre acepto las invitaciones con mucha humildad. Aunque confieso que prefiero los personajes profundos y que tienen algo que decir", precisó a El Mercurio, en 2013. 

A lo largo de su trayectoria consiguió el reconocimiento no solo del público, sino también el de sus colegas y la crítica, recibiendo varios premios, entre ellos el de la Figura Fundamental de la Música Chilena 2019, otorgado por la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD), y la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda, concedido en 2020 por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. 

Carmen Barros recibe Órden al Mérito Pablo Neruda, fotografía de Mario Ruiz, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

El verdadero premio nacional para mí es encontrarme con el hombre y la mujer de la calle que no me conocen y que sin embargo cuando me ven pareciera que estuvieran presenciando un milagro. Me saludan y tratan con mucho afecto. Eso sí me emociona, mucho más que un premio”, explicó a propósito en The Clinic, en 2022. 

Su legado fue validado en vida, además, con la creación de los Premios Carmen, el que reúne a la comunidad del teatro musical chileno para reconocer el trabajo que hay detrás del género teatral. 

En la memoria de sus pares 

Gabriela Aguilera, directora artística de Teatro UC, la define como “una mujer excepcional que aportó con su enorme capacidad creadora y una visión global de las artes escénicas, aunando lenguajes y generando un tremendo movimiento en el teatro chileno”. La representante también destaca su paso por la sala universitaria que este 2023 cumplió 80 años. “Nuestra primera comedia musical “¡Esta señorita Trini!” fue impulsada, compuesta y protagonizada por ella, experiencia que dio pie un par de años más tarde a la creación de “La pérgola de las flores”, en la que también tuvo una participación fundamental. Su fuerza y entusiasmo siguen irradiándose en su extenso legado”, sentencia.  

"Fuimos colegas en el escenario cuando ella hizo “La Pérgola de las Flores”, y más tarde, no solo fuimos conocidos, sino que muy amigos”, Ramón Núñez.

Al Premio Nacional de Arte, Ramón Núñez, lo une con la artista una historia entrañable, pues cuenta que la vio actuar por primera vez precisamente en “¡Esta señorita Trini!”, en el Teatro Camilo Henríquez el que en ese entonces pertenecía al Teatro de Ensayo UC, hoy Teatro UC, cuando él tenía 14 años. Luego, ella fue una de las integrantes de la comisión que tomó mi examen de admisión a la Escuela de Arte Dramático del Teatro de Ensayo y después fue mi profesora de voz. Posteriormente, fuimos colegas en el escenario cuando ella hizo “La Pérgola de las Flores”, y más tarde, no solo fuimos conocidos, sino que muy amigos”, comparte.  

Leonardo Perucci (Tomasito) y Carmen Barros (Carmela) en "La pérgola de las flores", Teatro de Ensayo UC, 1960, fotografía de René Combeu, Archivo de la Escena Teatral UC.

El actor y director teatral explica que Barros “fue conocida desde muy temprana edad como actriz en cine chileno y también, evidentemente, por sus dotes extraordinarios de cantante. En esa época, en que no existía la televisión, ella era una especie de cantante que las radios se peleaban, integrando algunos conjuntos, como Marianela & Los Gatos, que se hizo muy famoso en Chile y en Argentina. Carmen viajaba mucho, porque ella había sido formada en distintas partes de Europa por el rol diplomático que cursaba Don Tobías Barros, su padre, que era un diplomático de carrera. Ella era una mujer muy culta, muy simpática, muy divertida y con una voz maravillosa”. 

"Tuve el honor de que fuese mi profesora y de   compartir con ella en importantes obras de teatro chileno", Héctor Noguera.

“Carmen Barros era una profesional del teatro y exigía y se sometía a las reglas del rigor profesional que el teatro actuado o dirigido demandan, con un cariño a su profesión enorme”, reconoce su colega y amigo. 

Héctor Noguera también fue uno de sus compañeros en escena. "Tuve el privilegio de conocerla desde muy joven, en los comienzos de mi carrera. Tuve el honor de que fuese mi profesora y de   compartir con ella en importantes obras de teatro chileno. Fue una gran maestra, yo y todos los de mi generación aprendimos mucho de ella, de su profesionalismo, su talento y sobre todo de su empeño y amor por el trabajo. Así que éste es un momento importante para Chile, la despedida de alguien que realmente dejó una huella imperecedera en nuestra historia. Muchas gracias, Carmen por todo y que tengas un feliz viaje”, comparte el actor, director teatral y Premio Nacional de Artes de la Representación. 

“La historia de Teatro UC ha estado enlazada con la carrera y la trayectoria de Carmen Barros. No solamente desde los escenarios del teatro, sino también desde las aulas", Mario Costa, director Escuela de Teatro UC.

La teatrista y gestora cultural, Amalá Saint-Pierre, trabajó con Barros en “Auge y caída de un ruiseñor: la historia de Rosita Serrano” (2022). Carmen Barros y Rosita Serrano fueron muy amigas en la década del 30 cuando vivían en Alemania. Entonces la invitamos a colaborar en nuestra obra de teatro. Las proyecciones de Carmen venían a interrogar y reflexionar sobre el rol del arte. Esta fue una de las últimas obras en las que participó, si es que no la última. Hay una frase muy linda de Carmen que quedó en la obra: el teatro es un juego. Los invito a jugar. Y así fue su larga trayectoria, un juego que se tomó con amor, con humor y con mucho talento”, asegura. 

Mario Costa, director de la Escuela de Teatro UC, también tiene palabras de admiración para la artista. “La historia de Teatro UC ha estado enlazada con la carrera y la trayectoria de Carmen Barros. No solamente desde los escenarios del teatro, sino también desde las aulas. Ella fue profesora de nuestra institución y uno de los aportes más significativos que hizo al teatro fue haber ampliado los estilos y los registros, introduciendo el canto como una forma de expresión fundamental. A partir de ello, tenemos una herencia enorme con muchas académicas que han guiado su trabajo a través de esta mixtura entre teatro y música, y si recordamos los orígenes de esto, sin lugar a dudas está en la figura de Carmen Barros”, reconoce.  

Comparte nuestro contenido en: