Paula González Seguel, directora "Trewa"

Noticia Trewa

Entrevista Paula González Seguel, 
directora de “Trewa. Estado-nación o el espectro de la nación”

Resignificar el dolor a través del teatro

 Después de dos años de investigación la compañía Kimvn Teatro estrena este 29 de marzo “Trewa. Estado-Nación o el espectro de la traición”. La pieza coproducida en conjunto con el Centro de Estudios Interculturales e Indígena – CIIR, está basada en tres investigaciones de casos reales

Por Ignacia Goycoolea, Educación y Mediación Teatro UC



En 2018 teatro Kimvn cumplió 10 años de trabajo, investigación y creación teatral. En este tiempo han desarrollado un estilo de trabajo basado en el teatro documental. ¿En qué consiste esta metodología?

Consiste en mirar la realidad, escarbar en la memoria, mirar en las sombras, documentar la vida, el cotidiano e ir más allá con el fin de visibilizar aquellas problemáticas que nos duelen, aquellas que se encuentran subterráneas y creemos necesario mirar a través del arte para luego transformarlas en belleza, en arte y política. Han sido ya 11 años de un trabajo profundo, en una búsqueda de dispositivos escénicos que contengan historias de discriminación, violencia, despojo. Once años de transformar todo aquello que nos duele en imágenes y sonoridades que conmuevan al espectador con la intención de visibilizar, educar y dar voz aquellos que no tienen voz, en una sociedad que cada día pierde el sentido invisible de lo que llamamos humanidad.

¿En qué contexto nace la necesidad de contar la historia que veremos en “Trewa”? 

El año 2017 comenzamos un proceso de colaboración y trabajo conjunto con el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas –CIIR, y dentro del proyecto “Diálogos del Reconocimiento”, el cual busca tejer las diversas investigaciones que desarrollan en este centro de altos estudios con las artes. En este marco surgió la posibilidad de vincularnos con una de las investigaciones de la antropóloga Helene Risor en torno a las PACI (Patrullas de Acercamiento a Comunidades Indígenas) y continuar profundizando de esta manera en temáticas relativas a la violencia instalada en el sur de Chile, en comunidades de origen mapuche. De esta manera nos fuimos adentrando en dos casos más. Primero en la muerte de Macarena Valdés, quien vivía en Tranguil. Ella junto a su familia y parte de la comunidad se opusieron a la instalación de una central de paso, por parte de la empresa RP – Global. También en el caso de Brandon Huentecol, joven mapuche que recibió 180 perdigones en su cuerpo por parte del Sargento Rivera. Ambos casos ocurrieron el año 2016. 

Esta obra surge en un contexto bien delicado para nuestras comunidades, donde cada día se devela aún más la violencia ejercida por el Estado de Chile hacia el pueblo mapuche, a nivel histórico y actual.

¿Cómo ha sido el proceso de creación de la obra? ¿Cuáles han sido los desafíos y posibilidades que han encontrado en el trabajo?

Ha sido un proceso de creación largo, de mucha investigación, de estar constantemente informados ya que hay un proceso de investigación documental y etnográfico que cada día muta. 

Los casos abordados en la obra están abiertos y en procesos judiciales, lo que implica una tremenda responsabilidad para llevarlos a escena.

Ha sido un desafío enorme hacernos cargo desde nuestro lugar, el arte, de cuestionamientos, pero sin duda creemos que es fundamental que como artistas nos hagamos cargo de las problemáticas de nuestro país y hoy por hoy el pueblo mapuche necesita apoyo, voz, y defensa de los derechos humanos. Ya que no queremos más montajes, violación de derechos humanos ni muerte. El teatro es un canal de difusión muy importante, un espacio ritual y contenedor que nos permite resignificar estas historias de dolor y aportar con nuestra mirada hacia una reflexión conjunta respecto de las responsabilidades que tenemos como ciudadanos y ciudadanas en la construcción de un país más justo.

En el contexto actual y dada la contingencia, ¿por qué crees que es importante que el público vea esta obra? 

Es importante que el público entienda las legítimas demandas de nuestro pueblo y como a lo largo de la historia se ha visto silenciado y ha estado en constante resistencia. La violencia histórica ejercida hacia nuestro pueblo lo ha hecho desarticularse territorialmente, perdiendo la lengua. Pero también hoy hay un proceso de recuperación desde diferentes frentes y una lucha por la legitimidad y reconocimiento de un pueblo, con una forma particular de mirar el mundo.

El pueblo mapuche es un pueblo pacífico, que respeta la vida, la naturaleza, el agua, los ancestros y es eso lo que queremos mostrar en nuestra obra. Hablamos de la muerte y la violencia para mostrar el valor de la vida.

Es importante que nos conectemos con nuestra identidad y nuestra historia, esa será la única manera que logremos resistir frente a la barbarie del capitalismo y el neoliberalismo.

 

 

 


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