Las mujeres de Casandra, la Sandra

Casandra m

 

Su autora, Gabriela Aguilera, su directora, Aliocha de la Sotta, y su protagonista, la actriz Sara Pantoja, cuentan detalles sobre el montaje que estará en cartelera entre el 28 de agosto y el 7 de septiembre. La pieza fue una de las ganadoras de la XVIII Muestra Nacional de Dramaturgia, en 2018.


Gabriela Aguilera, dramaturga de Casandra, la Sandra, fue la ganadora de la categoría autores emergentes de la XVIII Muestra Nacional de Dramaturgia, en 2018.

¿Cuáles son las temáticas que abordaste en la obra?

Gabriela: En el texto se abordan varias temáticas que se entrelazan y se van complementando. Lo más evidente es la soledad y la necesidad de encontrarse con los otros, ese instinto mamífero que a veces nos cuesta tanto dejar fluir. Y a partir de eso, también aparece el misterio de la muerte y lo que no podemos ver con ojos racionales. También es muy importante la reflexión respecto de las consecuencias de la dictadura en las familias chilenas, más allá de los compromisos políticos. Hay toda una generación -la de la madre en la obra- con la huella de una fractura en la juventud, justo cuando estaban emparejándose, teniendo a sus hijos y que los dejó en un extraño estado de suspensión, impidiéndoles confiar, soñar, desear con libertad. 


Parece que cuando uno se enfrenta a la muerte, suelen desvanecerse todas las cosas que realmente no importan, que son casi todas en las que uno gasta tiempo y energía mientras vive. Eso para mí es un recordatorio constante, una paradoja graciosa y trágica al mismo tiempo, porque en algo tenemos que ocupar el tiempo mientras vivimos. 

“De este texto en particular me motivaron los personajes ahí presentados y la temática propuesta por la dramaturga”, Aliocha de la Sotta, directora.

¿Cómo son los personajes que se presenta en escena?


Gabriela: Son tres personajes muy reconocibles. Alex es un hombre que se fue de Chile, que se alejó de su madre, para inventarse una vida afuera. Aparentemente tiene un montón de enredos con su infancia, con sus afectos. Está enfrentándose a un duelo sin saber cómo. Sandra es una cajera de supermercado con poderes sobrenaturales, ella es como un canal de las cosas invisibles y trabaja en un lugar muy poco mágico. Es quien acompañó a la mamá de Alex a morir y quiere ayudarlo en su duelo. El empaquetador es un joven que trabaja en el supermercado, que está empezando su vida de adulto, ayudando a su familia, es el que más se enchufa con las cosas del aquí y ahora. 

Aliocha De la Sotta, destacada directora de teatro nacional. Entre los últimos montajes que ha liderado están El Dylan, de Bosco Cayo, y Mistral, Gabriela (1945), de Andrés Kalawski.

“Encarnar a Sandra es poner en evidencia que detrás de ese rol de cajera hay un ser humano con historia”, Sara Pantoja, protagonista.

¿Qué es lo que más te motivó para trabajar con este texto? 

Aliocha: La verdad es que ser convocada y poder participar en la Muestra Nacional es algo que me parece importante, el único festival de creación teatral que tenemos, la posibilidad de poder apoyar la dramaturgia nacional y la posibilidad de poner en escena textos de dramaturgo/as emergentes son algunas de las motivaciones que generan dicho espacio. De este texto en particular me motivaron los personajes ahí presentados y la temática propuesta por la dramaturga.

¿Con qué desafíos o hitos significativos te encontraste en el proceso?

Aliocha: El trabajo actoral que se fue desarrollando en la creación del montaje, por parte de los actores y la actriz, me pareció sorprendente en la enorme cantidad de detalles que fueron encontrando, y el diálogo que fueron creando potenció el texto dramático inaugurado.

El personaje de Sandra es interpretado en la puesta en escena por la actriz Sara Pantoja.

¿Cómo describirías a Sandra? ¿Cuáles fueron los desafíos de encarnar a esta mujer?

Sara: Sandra es una mujer sola, cajera de supermercado que habla o recibe señales de los espíritus. Busca ayudar a las personas a través de este don. Es perceptiva e intuitiva, conoce información de los otros, porque lo ha visto o escuchado. Lo más importante fue que ese lugar esotérico o espiritual, fuera verosímil, que no quedara como una caricatura. Entender el mundo desde esa posibilidad, de ver más allá de lo real. Fue también, no sé si un desafío, pero sí un gusto, hablar de personas cotidianas, darles voz a personas anónimas, encarnar a Sandra es poner en evidencia que detrás de ese rol de cajera hay un ser humano con historia.

¿Cómo percibiste la recepción de la obra por parte del público durante su estreno el año pasado?

Sara: Creo que la obra fue muy bien recibida, por su temática, la ternura, toca a la gente. Los comentarios que he recibido es que es una obra linda, con personajes de los que no se suele hablar. Que está bien contada, que es sensible y acogedora.

“En el texto se abordan varias temáticas que se entrelazan y se van complementando. Lo más evidente es la soledad y la necesidad de encontrarse con los otros, ese instinto mamífero que a veces nos cuesta tanto dejar fluir”, Gabriela Aguilera, dramaturga.

 


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