Pilar Ronderos e Ítalo Gallardo: Entrevista a los directores de “Amanecerá con escombros sobre el suelo”

Casandra m

 

La obra llega desde Concepción a remecer Santiago con los crudos testimonios de cinco sobrevivientes del último gran terremoto de la historia de Chile. La coproducción del Teatro BioBío y la compañía La Laura Palmer está basada en relatos verídicos y se presentará en el Teatro UC este 12, 13 y 14 de septiembre.


 ¿Desde dónde surgió la inquietud de llevar a las tablas el 27/F?

Ítalo: Fue un proyecto impulsado por el Teatro Bío Bío, quien nos propuso hacer una obra sobre el terremoto de 2010 utilizando la metodología de investigación que hemos trabajado con nuestra compañía. Rápidamente nos fuimos involucrando en el desarrollo del proyecto. Para nosotros era muy interesante trabajar con la idea de catástrofe, y sobre todo con la noción de poner la civilización entre paréntesis. A nuestro entender eso es lo que pasó, fue un momento en que todas las convenciones sociales se ponen en duda, la situación de catástrofe te hace volver a un momento anterior. Nos interesaba buscar relatos que pudieran dar cuenta de aquello. 

Pilar: Son testimonios tomados de primera fuente y con quienes encarnaron esa historia, desde un tratamiento estético que le da una vuelta a esa experiencia

¿Cómo escogieron los testimonios?

Pilar: Los escogimos durante visitas a la Región del BioBío. Junto a Ítalo nos propusimos tener un panorama variado, cosa de poder exponer un panorama global de la tragedia, vivida desde distintas perspectivas y sucesos dentro de la región: distintas clases sociales, distintas consecuencias y subjetividades.

Ítalo: Fueron varias etapas. Primero un casting virtual y abierto, en donde las personas podían postular respondiendo un cuestionario que nos daba una noción general de dónde habían estado la noche del 27/F, qué situaciones particulares habían vivido y su visión personal sobre la catástrofe. Luego de eso, seleccionamos a un número de personas con las que tuvimos entrevistas por Skype. Finalmente, hicimos varios viajes a Concepción para entrevistar a los que pasaban a una última etapa. De todo ese primer proceso seleccionamos a dos personas. En esos viajes nos dimos cuenta que era necesario buscar las historias de manera directa, así es que alargamos el proceso de búsqueda y estuvimos alrededor de tres meses viajando a la región para seguir buscando las otras historias. Algunas de ellas llegaron por datos: alguien, que sabía de alguien que había escuchado sobre una mujer que sobrevivió a la caída del Alto Río; o alguien que conocía a otro alguien que tenía una historia que nos podía interesar. El proceso para las últimas historias fue más en terreno. La última historia la encontramos casi por casualidad. Fuimos a Caleta Tumbes en busca de la historia de una señora que había sobrevivido al tsunami nadándolo. Es decir, que no aceptó que la sacaran de su casa y que se nadó la ola, literalmente. Al llegar a Tumbes nos enteramos que ella ya estaba muy viejita y con una enfermedad degenerativa, así es que ya casi resignados nos sentamos a comer una empanada en uno de los locales de la caleta. Nos pusimos a conversar con la dueña del lugar, y resultó ser familiar de esta señora y una de las personas que salvó a más de 30 personas al subirlas a su camioneta minutos antes de que el tsunami arrasara todo. Mientras nos terminábamos la empanada, le pedimos que fuera nuestra última participante. Por suerte aceptó.
 
¿Hay algún punto de conexión entre las historias?

Ítalo: La conexión más evidente es que todos son originarios de Concepción, y que las repercusiones del terremoto aún siguen en sus vidas. Las historias son diversas en cuanto al tono y las consecuencias de la tragedia, justamente porque queríamos que fueran historias lo más heterogéneas posible.

Pilar:
El terremoto es un pretexto para hablar de una condición humana y como se inscribe dentro de un contexto político-social. Cada historia individual es parte de una historia universal, pertenece a un contexto socio-económico, cultural, ideológico mayor, entendiendo que todo es ideología. Eso, finalmente, es lo que circula por debajo todo el tiempo, pero hablando de una catástrofe que golpeó y removió la vida de cada uno de los que están en el escenario.

¿Cuál sería la mejor manera de adelantar al público lo que verá en la puesta en escena?

Ítalo: Amanecerá con escombros sobre el suelo funciona como un collage, son cinco cortos documentales, cada uno de ellos con su propia estética y su propia línea de tiempo. Cada uno de esos cortos documentales es relatado en primera persona por quién vivió esa experiencia y sus compañeros son los encargados de armar el soporte escénico para ese relato: documentos, archivos, reconstrucción de escenas en vivo, maquetas. Eso en términos de la forma, en cuanto al contenido, se encontrarán con una revisión de ese momento en donde la crisis nos hace cuestionar las ideas más profundas sobre nosotros mismos, poner en duda lo que creíamos como algo cierto. La crisis es una posibilidad de borrarlo todo y empezar de cero, pero siempre con la conciencia de que los escombros seguirán ahí.

Pilar: Es una obra de teatro documental y biográfica. Quienes están en el escenario cuentan su historia en primera persona, como un puente entre el pasado y el presente. Una obra sobre el terremoto vivido en 2010, las heridas y huellas que quedan en cada uno, la capacidad de reconstruirse y la forma en que los medios y el país miro y trató esa catástrofe. Las historias van desde la caída de un edificio, hasta la muerte de un hijo. Y un cuerpo que vive y vivió el terremoto desde el trauma que le dejó el terremoto del sesenta. Una manera de ver, como nos contamos nuestras propias historias, nuestros propios recuerdos, y la pregunta implícita sobre el futuro.

¿Cómo definirían el teatro documental que hacen con La Laura Palmer?

Pilar: Como un teatro que intenta poner la mirada en lo íntimo, allí donde la historia oficial no quiere mirar. Un compromiso crítico sobre nuestro presente y, por ende, sobre el futuro, que se pregunta por la normalización de las cosas, las relaciones, los cuerpos que circulan y son parte y consecuencia del sistema político social y económico actual. Cada proyecto es un nuevo desafío para encontrar nuevas formas de poner en cuestionamiento el oficialismo, pero no desde un panfleto hermético, sino que entrando en la fragilidad de lo humano. Allí donde caen las máscaras y podemos volver a pensar al reconocer que, de alguna forma, algo ha fracasado como sociedad.

Ítalo: Para nosotros el testigo es fundamental. El cuerpo de esa persona que vio, sufrió o experimentó, aquello que dice haber visto, sufrido o experimentado, es tanto o más importante que la palabra que relata. La categoría de verdad o de realidad no está necesariamente en la construcción de ese relato - que por cierto siempre tiene una categoría de ficción, en tanto es el recuerdo de un recuerdo-, sino que esa categoría de verdad se encuentra en ese cuerpo que relata, en las huellas que hay en ese caminar, hablar, mirar. Ese cuerpo se convierte en un puente físico e instantáneo con el pasado. Una comprobación en tiempo presente de que eso que sucedió tiene una categoría de cierto, que ni el escrito más estricto de un historiador puede asegurar. Por otro lado, la puesta en escena es siempre una mediación para el espectador. Amanecerá con escombros sobre el suelo es quizás nuestra obra más audiovisual, se trata de diferentes momentos mediados por la cámara, que no descansa en toda la obra. Hace zoom en los detalles, muestra lo que a simple vista no se ve, genera otras versiones del mismo relato, da otras posibilidades de interpretación de la misma historia.

¿Recuerdan cómo vivieron ustedes el terremoto?

Pilar: Fuerte y con miedo, como para la mayoría. Como algo no habitual y extra cotidiano. Invadida de imágenes y el morbo de la prensa.

Ítalo: Yo lo viví en mi casa de Santiago. Mi familia no vivía en Chile y mi casa no tuvo grandes daños, así es que lo que hice a los pocos días fue intentar ayudar a otros que estaban peor que yo. La primera semana fui parte de los voluntarios de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, para recoger escombros en los barrios más afectados de Santiago, como Estación Central, donde había más casas de adobe. Luego en las siguientes semanas me sumé a la construcción de casas de emergencia en Pelluhue, que fue destruida por el tsunami en la Región del Maule. De esos días lo que más recuerdo es el olor a descomposición y el desastre en la playa, era como si una bomba atómica hubiese caído en la playa, eran kilómetros de madera acumulada, y nosotros no sabíamos que hacer porque llegamos primero los voluntarios y los materiales se tardaron un par de días. Entonces intentamos recoger escombros en la playa, pero era una tarea imposible. Era una comprobación muy concreta de lo gigante que era la tragedia y de lo poco que podíamos hacer para remediarla.

Amanecerá con escombros sobre el suelo llega al Teatro UC gracias a una alianza con el Teatro BioBío, la que busca fortalecer la programación artística de ambos espacios.

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