Clásicos de Teatro UC llegan a ESCENIX

 Obra Ciclo vivir para crear Teatro UC

Se trata de Theo y Vicente segados por el sol (1990), Esperando a Godot (1994) y Sarah Bernhardt (1984). Las obras son parte del ciclo Vivir para crear, una iniciativa conjunta con el Archivo de la Escena Teatral de la Escuela de Teatro UC.

Ramón Núñez, Héctor Noguera, Alfredo Castro y Ramón López, parte del equipo de estos montajes, realizarán su lanzamiento con una conversación virtual, el próximo lunes 30 de noviembre, a las 19 horas, a través de Escenix.cl.


A propósito del encierro y las dificultades del trabajo artístico en medio de la pandemia, Teatro UC, Escenix y el Archivo de la Escena Teatral de la Escuela de Teatro UC pensaron en una forma de rendir tributo a la labor de los creadores. Surgió así Vivir para crear, un carrusel con tres piezas que tienen por protagonistas a icónicas figuras de la historia del arte mundial, como lo son el pintor Vincent Van Gogh, el dramaturgo Samuel Beckett y la diva de la actuación francesa Sarah Bernhardt.

La primera es Theo y Vicente segados por el sol, una adaptación del texto de Jean Menaud dirigida por Alfredo Castro y con los hoy Premio Nacional de Artes de la Representación, Ramón Núñez y Héctor Noguera, en los roles principales. Estrenada hace 30 años en la sala universitaria, la puesta en escena fue elogiada por el público y la crítica de la época (Premio Círculo de Críticos de Arte al mejor estreno de 1990), logrando cuatro temporadas.

Esperando a Godot, es otro de los títulos que incluye el ciclo. La versión de la obra de Samuel Beckett debutó en 1994 bajo la dirección de Mauricio Pesutic y con un elenco en el que destacan nombres como el de Arnaldo Berríos, Eduardo Barril y Núñez, entre otros.

"Revisar nuestro cajón con recuerdos ha sido una actividad llena de nostalgia, pero también de reconocimiento y puesta en valor, nos hemos encontrado con un patrimonio que necesitamos compartir y celebrar." cuenta Gabriela Aguilera, directora artística del Teatro UC.

La selección incorpora, por último, a Sarah Bernhardt, producción del Teatro UC de 1984 basada en el escrito de John Murrell.  Dirigida por Eugenio Guzmán, tuvo a Silvia Piñeiro en el papel de la mítica actriz y a Núñez como Georges Pitoue, su secretario y confidente.  Un éxito ochentero que se mantuvo por dos años en la cartelera.

“La detención de los escenarios presenciales nos ha obligado a la introspección y como Teatro UC, hemos tenido la maravillosa oportunidad de realizar ese proceso de la mano del Archivo de la Escena Teatral UC y Escenix. Revisar nuestro cajón con recuerdos ha sido una actividad llena de nostalgia, pero también de reconocimiento y puesta en valor, nos hemos encontrado con un patrimonio que necesitamos compartir y celebrar. En esta ocasión presentamos esta selección de obras emblemáticas que integran grandes creadores del teatro chileno y que tienen en común, la participación de nuestro querido actor, director y profesor Ramón Núñez, cuenta Gabriela Aguilera, directora artística del Teatro UC.

"Esperamos que este ciclo sea el inicio de una alianza próspera que lleve a todos los rincones estos registros emblemáticos”, agrega Patricia Rivadeneira, fundadora de Escenix.

“Es un privilegio y un gusto poner a disposición este ciclo de obras extraordinarias, abrir estos archivos de Teatro UC es como entrar en un espacio mágico de memoria, estudio y revitalización de la historia teatral de Chile. Uno de nuestros sueños es poder conformar un gran archivo patrimonial para las generaciones futuras, una tarea que se construye lento y en la que Teatro UC y el Archivo Escena Teatral UC llevan la delantera a nivel país, esperamos que este ciclo sea el inicio de una alianza próspera que lleve a todos los rincones estos registros emblemáticos”, agrega Patricia Rivadeneira, fundadora de Escenix.

El ciclo será presentado este lunes 30 de noviembre, a las 19 horas, a través de Escenix.cl, con el conversatorio Hacer memoria. En la charla, los actores y directores de teatro, Ramón Núñez, Héctor Noguera y Alfredo Castro, junto al diseñador y director teatral, Ramón López, recordarán, en un diálogo humano y emotivo, los pasajes vividos durante el montaje de Theo y Vicente segados por el sol.

 

Sobre la curatoría

“Vivimos tiempos críticos, en los que el arte teatral se nos escapa y, a la vez, irrumpe en nosotros con fuerza avasalladora. Estamos necesitados de teatro, añoramos el disfrutar a los actores en escena y compartir con ellos nuestra percepción de habitar mundos en crisis y nuestra capacidad de experimentar afectos por quienes luchan por la subsistencia material, biológica, psíquica y social.

Al preguntarme hoy cuáles obras realizadas por el Teatro UC podían colmar nuestra sed de teatro, surgió ante mí como un destello Theo y Vicente segados por el sol, de ese crucial 1990 para Chile y el mundo. El drama de la pasión por el que atraviesa Vicente Van Gogh, acogido, tensado, espejado por su hermano Theo, es parte de la condición del artista que le es negada su cualidad de tal, y desesperadamente, incluso despedazándose a sí mismo, persiste hasta más allá del límite en su propia exploración de lo humano y la naturaleza. Vivir para crear, sostuve, es lo que se nos aparece en ese tránsito de agonías y esperanzas: sin vida no hay creación, y la creación es fuente de vida, aunque, como hoy, como entonces, ¿como siempre?, aceche la enfermedad, la muerte, la desolación.

Una poética escénica intensa y a la vez sutil y silenciosa nos transporta en Theo y Vicente..., como pocas veces lo ha podido hacer nuestro teatro, a espacios de profundo extrañamiento con lo humano y a la vez de reconciliación amorosa con nuestros afectos. La infancia, ese núcleo que cruza y forja nuestra identidad y pertenencia aun en la madurez herida, torrente de memorias, miedos, esperanzas, está en esos sonidos, en los cánticos misteriosos compuestos por Miranda que cortan el espacio acústico del teatro; está en la intensidad de la luz fría o en la calidez del azul y el ámbar de la iluminación de López, como también, en esas estepas blancas como la nieve, en pendiente desestabilizante, con paletas de color que caen y se levantan al ritmo de las crisis y los goces con la pintura de los hermanos Van Gogh, que fabricó Rogazy. Y Héctor Noguera, transfigurado en Vicente, y Ramón Núñez en su hermano Theo, van dejando que resuenen en este espacio sensorial las palabras precisas, auténticas, extraídas de sus cartas que desafiaban esas distancias en busca de estrechar sus cuerpos las que, cual cuarentenas que ya conocemos, los mantienen aislados uno del otro, y que les permite insistir, a pesar de todo, en la lucha por vivir y crear. Alfredo Castro, amalgamador de estas energías creativas, explorador del teatro testimonial, es quien, a través de estos seres que se nos aparecen desde la historia vivida y lo real, artaudianamente busca que la escena sea cuerpo y sangre, abstracción poética y materialidad brutal.

Sarah Bernhardt (Silvia Piñeiro), también, se encuentra en 1984 en el Teatro UC como artista ya diezmada por la enfermedad, obligada a encarar la muerte que adviene. El actor Ramón Núñez, asimismo, es quien, en el personaje de su servidor-cómplice, hace posible que el teatro continúe en ellos y para ellos, teatro en el teatro, simulación y fiesta apoteósica de una "bella época" que se niega a morir. Sarah/Silvia, y Pitou/Ramón, otros seres en dependencia recíproca para salvar la vida, acá, con juego, humor y capricho loco. 

Esta trilogía completa su tensión con Esperando a Godot -Teatro UC 1994, ahora con un Ramón Núñez que, como GoGo o Estragón, beckettianamente exorciza el sentimiento de sin sentido, de absurdo, de vértigo de muerte, jugando rituales inútiles que le permiten, junto a su misterioso alter ego Vladimir (Arnaldo Berríos), tan desvalido, solo, esperanzado y escéptico como él, reanudar cada tarde la esperanza de que llegue Godot a ese cruce de caminos de ninguna parte/de todos los lugares y los tiempos de lo humano. Ramón López, en el diseño integral, nuevamente compone abismos y silencios para perdernos y encontrarnos en ese misterio de pos guerra, de pos catástrofe, en la cual ya estar ahí, con el cuerpo de actor en escena, es una afirmación de vida, como comenta su director, Mauricio Pesutic.     

Caleidoscopios en carrusel multicolores o en blanco y negro, transparentados el uno en los otros, Theo, Vicente, Sarah, Pitou, Estragón, Vladimir, son la explosión creativa de un conglomerado tan sensible y talentoso como lo son los artífices de nuestro teatro y que están allí, sobre y detrás de la escena, apostando a que el espectador -en esa virtualidad que hoy nos invita a nuestros propios rituales de memoria- los acompañe en estos juegos de vida y creación”.

 

María de la Luz Hurtado

Directora del Programa de Investigación y Archivos de la Escena Teatral de la Escuela de Teatro UC y curadora del ciclo "Vivir para Crear".

 

COORDENADAS

Ciclo “Vivir para crear”

Disponible a partir del lunes 30 de noviembre, a las 19 horas.

Escenix.cl

Gratis

 

 

 

 

 


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