3 de febrero de 2025
Una jovencita de San Rosendo, recién llegada a la ciudad, es probablemente el personaje más recordado y querido que interpretó Carmen Barros, la primera Carmela de “La pérgola de las flores” (1960). Sin embargo, su relación con las artes comenzó varios años antes. Unas tempranas lecciones de piano y canto lírico se convertirían en la puerta de entrada a la prolífica carrera de la actriz, cantante, docente y compositora.
Debido al trabajo diplomático de su padre, Tobías Barros, Carmen pasó buena parte de su niñez y adolescencia en Perú y luego en Alemania. Cuando la familia se asentó en Santiago, Barros muy pronto dio inicio a su carrera artística. Debutó a los 19 años como cantante en Radio Agricultura bajo el pseudónimo de Marianela, por petición de su padre quien temía que su reputación política afectara la carrera musical de su hija.
En un par de años pasó de la radio al cine y la ópera, participando de las películas “Bajo un cielo de gloria” (1944) y “Música en tu corazón” (1946), e interpretando el papel de Marcelina la ópera “Fidelio”, presentada en 1946 en el Teatro Municipal de Santiago con la producción de la Ópera Metropolitana de Nueva York.
La década de los 50 fue cuando Carmen finalmente incursionó en el teatro. Tras un par de obras estrenadas en pequeñas salas de la capital, y algunos años viviendo en Viena, la crítica se enamoró de ella en 1958 con “¡Esta señorita Trini!”, escrita por Luis Alberto Heiremans y reconocida como el primer musical chileno. De la mano del Teatro Camilo Henríquez —el que en ese entonces pertenecía al Teatro de Ensayo UC, hoy Teatro UC— Barros no solo protagonizó el montaje, sino que fue la compositora de la obra.

Carmen Barros (Carmela) y Charles Beecher (Tomasito) en "La pérgola de las flores", Teatro de Ensayo UC, 1960, fotografía de René Combeu, Archivo de la Escena Teatral UC.
A este éxito le siguió el aplauso aún más fuerte de “La pérgola de las flores”, emblemática obra escrita por Isidora Aguirre. Sobre interpretar el papel de Carmela, Barros declaró: “Lo pasé mal con la Carmela. A Eugenio Guzmán, el director, yo le decía: Bueno, es un personaje tan sencillo, una chiquilla amorosa, simpática, inteligente, pero es del campo y yo nunca he estado en el campo. Le dije incluso en inglés la palabra que no encontraba: No tengo ningún approach (cercanía) con la Carmela. Empecé a notar su cara de molestia. ¿Sabes qué vas a hacer? Te vas a ir todos los días a la Estación Mapocho a observar a las campesinas que llegan con sus canastas, me dijo”. (Las Últimas Noticias, 2022).
La relación de Carmen Barros y Teatro UC se mantuvo por varios años con producciones como "Navidad en el circo” (1954), “El diálogo de las Carmelitas” (1959) y “La balsa de la medusa”, el clásico de Egon Wolff estrenado en 1984 bajo la dirección de Héctor Noguera. “Tuve el honor de que fuese mi profesora y de compartir con ella en importantes obras de teatro chileno. Fue una gran maestra, yo y todos los de mi generación aprendimos mucho de ella, de su profesionalismo, su talento y sobre todo de su empeño y amor por el trabajo”, comentó Noguera tras el fallecimiento de Carmen en 2023.
A su prolífica carrera se sumó una serie de éxitos de rating en la pantalla chica, como “Los Títeres”, el debut del dramaturgo Sergio Vodanovic como guionista, “Amor a domicilio”, "Hippie", "Papi Ricky" y la versión chilena de “Los años dorados”, una de sus últimas interpretaciones en televisión. A la par, continuó trabajando en el cine con producciones como “La casa en que vivimos”, el último largometraje de Patricio Kaulen, “La fiebre del loco” dirigida por Andrés Wood, y “La chupilca del diablo”.
Para Gabriela Aguilera, Barros fue una mujer completamente entregada a la creación y al desarrollo de las artes escénicas. "Alguna vez la escuché decir con tremenda simpatía 'para que vean que no soy sólo una cara bonita' y efectivamente, era muchísimo más que eso. Fue una excepcional artista que aportó con una mirada audaz al lenguaje de las artes escénicas, trayendo inspiraciones que no necesariamente eran las canónicas e imperantes. Fue compositora, intérprete, actriz, figura pop de la música y empresaria teatral", explica la directora artística de Teatro UC.
Con una multifacética carrera, Carmen Barros dedicó más de siete décadas a las artes. "Yo nunca he sido exigente con los personajes, siempre acepto las invitaciones con mucha humildad. Aunque confieso que prefiero los personajes profundos y que tienen algo que decir", declaró a El Mercurio en 2013. Entre sus últimos trabajos destaca el monólogo musical de 2021 “Mi Marilyn Monroe”, con la dirección y dramaturgia de Alejandro Goic; y al año siguiente tuvo una participación audiovisual en “Auge y caída de un ruiseñor: la historia de Rosita Serrano”, montaje del Colectivo MakinaDos, a propósito de su cercanía con Serrano cuando eran jóvenes.
Su prolífica trayectoria no solo recibió el reconocimiento del público. En 2019, la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD) la nombró Figura Fundamental de la Música Chilena; y, el mismo año, en su honor se crearon los Premios Carmen, dedicados al reconocimiento del teatro musical chileno. Además, en 2020 recibió la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda, entregada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Carmen Barros falleció en 2023, dejando una larga y aplaudida carrera artística que abarcó música, teatro, cine, televisión y docencia. Tras su muerte, desde la Corporación de Actores y Actrices de Chile se refirieron a ella como “rigurosa e inagotable, cantó y actuó con la pasión de las valientes, de las que se entregan a la vida sin poner condiciones” .
Carmen Barros (1925-2023): Adiós a un ícono del teatro chileno

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