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María Elena Gertner: escritura, teatro y vanguardia 

6 de marzo de 2026


Este Día Internacional de la Mujer, como parte de nuestra campaña Mujeres de Teatro 2026, recordamos la voz de una mujer fundamental para Teatro UC. La actriz, directora y escritora María Elena Gertner desafió las convenciones de su tiempo con una honestidad inquebrantable, visible en una obra que exploró el deseo y la autonomía femenina a través de distintos formatos.

Si la historia del teatro chileno se escribiera solo a través de sus hitos de vanguardia, el nombre de María Elena Gertner (1927-2013) ocuparía un lugar central. Miembro fundamental de la Generación del 50 y figura clave en la consolidación del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, Gertner fue una artista implacable que habitó con la misma intensidad el escenario, la escritura y la televisión. Su carrera comenzó de manera casi cinematográfica a los 20 años, cuando el cineasta José Bohr la descubrió en la calle, marcando el inicio de una trayectoria guiada por una libertad intelectual y un compromiso político incorruptible. 

Formada en el Teatro Experimental de la Universidad de Chile, debutó como actriz en 1945 con un pequeño papel en Casamiento por poder, del director José Bohr, con quien luego volvería a trabajar en Cadena Infinita (1949). 

En la década de los 50, María Elena Gertner se consolidó como una de las voces más potentes dentro del Teatro de Ensayo UC. Participando de emblemáticos montajes como El camino de la cruz (1953) y El enfermo imaginario (1955). Su versatilidad la llevó a compartir escena con grandes de la época, como Nelly Meruane en Los culpables, escrita por Gabriela Roepke y estrenada en 1955 con la dirección de Hernán Letelier. Montaje en el que la crítica especializada de la época (Revista Zig-Zag, 1955) destacó su solidez interpretativa en el rol de Guillermina. 

Además, dirigió los montajes de Los güenos versos, de Luis Alberto Heiremans, y Los pasos 1 y 3 de Lope de Rueda, ambas obras estrenadas en 1958. “Me llama mucho la atención que haya dirigido. Porque desde la fundación del Teatro de Ensayo en 1943 hasta 1990, cuando Claudia Echeñique dirigió Cariño malo, solo hay dos mujeres que dirigieron montajes en nuestro teatro: Gabriela Roepke en 1950 y María Elena Gertner, ocho años después”, destaca Gabriela Aguilera, directora artística de Teatro UC.

María Elena Gertner, Mario Ortega, Marta Ubilla y Rosita Muñoz, en un brindis durante radioteatro en la radio Agricultura (1950). Autor: Alfredo Molina Lahitte. Fuente: Memoria Chilena.

La novela, el cine y la televisión

Más allá de las tablas, la vida de Gertner estuvo marcada por la escritura. “A los nueve años escribí mis primeros cuentos y como a los doce, en el colegio, mis primeros intentos de novela. A los 18 sabía que quería ser, por sobre todas las cosas escritora, aunque también era actriz”, contó a Susana Kunkan en una entrevista para Análisis en 1992. 

Publicó su primer libro apadrinada por Benjamín Subercaseaux y Pablo Neruda en 1950, un poemario titulado Homenaje al miedo. A lo que siguió la publicación de cinco novelas que exploran territorios hasta entonces prohibidos para la narrativa femenina. Con obras como La derrota (1965) y La mujer de sal (1967) se atrevió a escribir sobre el deseo sexual, la soledad y la complejidad del mundo interior femenino desde una honestidad que le valió tanto el éxito de ventas como la crítica de los sectores más conservadores.  

Conjugando su carrera de actriz con la de escritora, en los 70 integró el elenco de películas como Voto + Fusil (1971) de Helvio Soto y la galardonada Julio comienza en julio (1979) de Silvio Caiozzi. Mientras que en paralelo se abría paso como guionista de aclamadas teleseries de TVN: De cara al mañana, El juego del amor Morir de amor.  

Su carrera audiovisual también estuvo marcada por su compromiso político, lo que derivó en la censura de La dama del balcón en 1986; la telenovela incluía alusiones al nazismo y al Tercer Reich que el régimen militar consideró inadmisibles. 

Homenaje al miedo

A la orilla del mar, adiós al teatro

En los años 90, María Elena se mudó a Isla Negra, lugar donde por años iba de vacaciones y soñaba con tener una casa. Allí fundó Alta Marea, una compañía de teatro conformada por vecinos del sector a partir de talleres que ella misma dictaba. “Yo les he dicho a los actores que no le tengan miedo a la tragedia, que no teman hacer el ridículo, pero sí que se entreguen en cuerpo y alma a sus personajes” (La Nación, 1996), declaró cuando presentaron La Malquerida, obra en la que ella misma interpretó a Raimunda años atrás.  

Tras décadas de entrega al arte, recibió en 2005 la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda. Hasta el final, su pluma y su mente no descansaron. María Elena Gertner falleció en enero de 2013. En aquella oportunidad, su hija Fernanda Zañartu declaró: "Siguió escribiendo y montando clásicos. Siempre estuvo lúcida; era lo que más le importaba". 

Este 2026, María Elena Gertner será la artista homenajeada en la vitrina Mujeres de Teatro, ubicada en la fachada de nuestro teatro. En años anteriores, este espacio ha sido dedicado a artistas como Carmen Barros y Nelly Meruane.

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