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Gabriela Roepke: Fundadora del Teatro de Ensayo UC y artista multifacética

30 de enero de 2023


Si el nombre de las personas determinara sus destinos, tal vez la historia de Gabriela Roepke (1920-2013) se escribió en cuanto su madre la bautizó como Gabriela en honor a una de sus mejores amigas, la poeta Gabriela Mistral. Considerada – junto a Isidora Aguirre (“La pérgola de las flores”, “Los papeleros”) y María Asunción Requena (“Fuerte Bulnes”, “Chiloé, cielos cubiertos”) – como una de las dramaturgas más representativas de la generación del 50, incursionó también en la poesía y logró con su trabajo derribar barreras propias de la época, desempeñando roles poco usuales para las mujeres de esos años. Gran parte de su carrera la desarrolló fuera de Chile, lo que aportó a que su obra y su legado, lamentablemente, no fueran tan conocidos en décadas posteriores.

Si el nombre de las personas determinara sus destinos, tal vez la historia de Gabriela Roepke (1920-2013) se escribió en cuanto su madre la bautizó como Gabriela en honor a una de sus mejores amigas, la poeta Gabriela Mistral. Considerada – junto a Isidora Aguirre (“La pérgola de las flores”, “Los papeleros”) y María Asunción Requena (“Fuerte Bulnes”, “Chiloé, cielos cubiertos”) – como una de las dramaturgas más representativas de la generación del 50, incursionó también en la poesía y logró con su trabajo derribar barreras propias de la época, desempeñando roles poco usuales para las mujeres de esos años. Gran parte de su carrera la desarrolló fuera de Chile, lo que aportó a que su obra y su legado, lamentablemente, no fueran tan conocidos en décadas posteriores.

"Queremos reconocer a esta mujer, que vivió una vida lejos de los cánones establecidos en su época", comenta Gabriela Aguilera, directora artística de Teatro UC.

Recordada como una de las fundadoras del Teatro de Ensayo de la UC – hazaña que concretó en 1943 en compañía de Pedro Mortheiru, Fernando Debesa y Teodoro Lowey - Roepke fue parte del elenco de “El peregrino”, autosacramental de Josef de Valdivieso que marcó la partida de lo que hoy es Teatro UC.

Artista multifacética, fue, entre otras cosas, asistente de dirección y directora del Departamento Literario del teatro universitario, donde además fue Secretaria General durante la dirección de Eugenio Dittborn. También dirigió y tradujo varios montajes.

“La invitación” (1954), “Los culpables” (1955), “Las santas mujeres” (1955), “La telaraña” (1958), “Juegos silenciosos” (1959), “La mariposa blanca” (1959), “El bien fingido” (1964), “El castillo sin fantasmas” (1965) y “Martes 13” (1970) son algunas de las obras que completan su herencia artística. A estas se suman sus trabajos en poesía, el que incluyó la publicación de “Primeras canciones” (1944) y “Jardín solo” (1947).

Su dramaturgia se caracteriza por el desarrollo psicológico de sus personajes y también por la comicidad. En sus obras, además, ‘‘yo reconocí en muchos personajes a familiares y amigos que llegaban a la casa, en los diálogos también en los reproches que se hacían para ciertas actitudes y los nombres de muchos personajes también coinciden con nombres de familiares o de amigos. Para mí me resultó eso fue muy muy divertido’’, explica Luz María Pérez Roepke, su sobrina y coautora – junto al investigador Sergio Aliaga Araneda - del libro “Obras reunidas de Gabriela Roepke” (publicación apoyada por el Centro de Estudios de Literatura Chilena, de la Facultad de Letras UC, y de Ediciones UC).

Tras estudiar en la UC continuó profundizando sus conocimientos en artes escénicas en las universidades La Sorbonne y North Caroline. Después de estas experiencias académicas, es que decide radicarse en el extranjero, logrando gran reconocimiento. Su obra “Los peligros de la buena literatura” y “Una mariposa blanca” fueron traducidos al inglés y esta última se convierte en ópera y es presentada en el Lincoln Center of Performing Arts de Nueva York.

Su figura

Como bien recuerda Eugenio Diitborn, emblemático director del Teatro de Ensayo UC, en “Testimonios de Teatro: 35 años de teatro en la UniversidadCatólica”, escrito por Giselle Munizaga y María de la Luz Hurtado, “La Gabriela Roepke, otro personaje, fundadora del Teatro de Ensayo, dramaturga, profesora, con una gran simpatía personal. Una mujer llena de chispa y de imaginación y muy sabia. Sabía mucho de teatro, leía todo el día, nos informaba”. 

“Desde Teatro UC queremos reconocer a esta mujer, que vivió una vida lejos de los cánones establecidos en su época, decidió abocar su energía en el trabajo artístico, de una manera absoluta y comprometida, volcando una sensibilidad y perspectiva particular en el teatro, su práctica y en la formación de las nuevas generaciones”, explica Gabriela Aguilera, directora artística de Teatro UC.

En palabras de su sobrina, Luz María ''creo que ella salió del país porque sentía que no había un reconocimiento, en esa época en que las mujeres pasábamos como absolutamente desapercibidas, y ella en Estados Unidos encontró un reconocimiento que acá nunca tuvo. (...) Lo que ella escribió en Estados Unidos, y que rápidamente se tradujo, se dio en muchas partes, o sea, tres de las obras de un teatro que se las denomina ‘Las tres obras en un acto de noche siberiana’ se dieron en Broadway sin ningún problema, La Mariposa Blanca se dio en muchos lugares e incluso se hizo una ópera. Entonces, yo creo que las temáticas puede que hayan dejado el labor de Gabriela un poco más invisibilizado".

“A los 23 años y junto a sus amigos, Gabriela Roepke fundó el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, esto sucedía en 1943, cuando ni el sufragio femenino estaba totalmente conquistado en nuestro país. Este contexto es difícil de imaginar en el sXXI -en el que ya contamos con una ex presidente de la República- pero ilumina aún más, la singularidad de algunas mujeres que se desplegaron en un territorio laboral hostil y hegemónicamente masculino: los autores y directores eran la norma. Roepke durante los siguientes años, se desarrolló en el Teatro de Ensayo en múltiples roles, inusuales para su género, con una innegable fuerza y capacidad creadora, no solo fue actriz, sino que también dramaturga, directora, docente y traductora.  Desde su labor, fomentó la presencia intelectual y participación femenina en la toma de decisiones. Su quehacer fue una gestión adelantada y audaz, en un territorio esencialmente dominado por hombres, que a través de estas ocho décadas se ha transformado sustancialmente, aunque tengamos que seguir insistiendo en la tarea”, profundiza Gabriela Aguilera.

“Gabriela Roepke en su departamento en Nueva York”. Extraídas de revista Qué pasa. Año del documento: 1981. Autor desconocido. En Biblioteca Nacional Digital de Chile.

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