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Sala Ana González de Teatro UC reabre sus puertas al público

13 de octubre de 2022


Cerrada durante meses por remodelación, esta volverá a encender las luces hoy 13 de octubre. El estreno de “Restos”, unipersonal interpretado por el actor Cristián Campos, y la inauguración de un rincón patrimonial marcarán el esperado debut.

photo_camera Foto Bryan Vinet, Espacio Checoeslovaquia

Este octubre es especial para Teatro UC. Además de estar cumpliendo 79 años de vida, la institución está materializando un proyecto que tenía en carpeta desde hace tiempo y que este 2022 logró concretar gracias al apoyo y trabajo conjunto del Departamento de Infraestructura UC y de Espacio Checoeslovaquia. Gracias a ambas entidades –que trabajaron codo a codo- esta noche la Sala Ana González –ubicada en el primer piso del teatro- recibirá renovada a su público.

“La remodelación de la Sala Ana González comprende trabajos que implican una mejora técnica, pero también una mejora para los públicos", Tania Rebolledo, directora ejecutiva de Teatro UC.

El lugar fue sometido a una cirugía mayor que implicó un costo no solo monetario, sino también de programación, pues debió permanecer cerrado y sin funciones por siete meses. Durante ese periodo, entre otros arreglos, se reemplazó el escenario, se cambiaron las varas de iluminación y se recuperó el parqué original con una labor de vitrificado. El proceso tuvo momentos notables y emocionantes, como por ejemplo el instante en que quedó al descubierto parte del piso del Cine Dante, sitio de entretenimiento que funcionó en el edificio de Plaza Ñuñoa donde se emplaza Teatro UC.

Cristián Campos protagoniza "Restos", del autor norteamericano Neil LaBute.  Fotografía Rod Hoffmann.

“La remodelación de la Sala Ana González comprende trabajos que implican una mejora técnica, pero también una mejora para los públicos. Entre otros puntos, están el cambio de sala dimmer y de todos los circuitos eléctricos. Se reemplazó la estructura del escenario, reforzando la estructura del peine. Tal vez lo que más notarán quienes nos visiten será el pulido y la pintura del piso del patio de butacas”, resume Tania Rebolledo, directora ejecutiva de Teatro UC.

"Esta remodelación significa la posibilidad de permanencia de nuestra sala. La conservación del patrimonio”, dice Rebolledo.

“Este es un proyecto que se inició con la gestión de Verónica Tapia y Andrés Kalawski -exdirectores del teatro-, en el año 2019. Los recursos económicos vinieron desde la Universidad y también de la recaudación de los años pre pandemia que tuvo el Teatro UC. Esta remodelación significa la posibilidad de permanencia de nuestra sala. La conservación del patrimonio”, precisa Rebolledo.

Rescatando tesoros

De cara a su aniversario número ochenta, Teatro UC tiene contemplados una serie de hitos y actividades que culminarán en octubre 2023, cuando se conmemore la simbólica fecha. Dentro de este calendario festivo la reapertura de la Sala Ana González es la encargada de dar el vamos, por eso su reinauguración comprende no solo el estreno de “Restos”, monólogo del norteamericano Neil LaBute que tiene a Cristián Campos -actor destacado de la Escuela de Teatro UC- como protagonista, sino también la exhibición del traje que Ana González usó en la obra “María Estuardo”, en 1980.

Se trata del rescate de una de sus piezas patrimoniales y cuya muestra al público abrirá un rincón en el que el teatro irá exponiendo distintos objetos de su herencia cultural. Diseñado por Sergio Zapata Brunet -recordado y talentoso diseñador teatral- el atuendo fue realizado por Sergio Aravena Caro, quien estuvo a cargo del taller de vestuario del teatro por 14 años. Aravena -según ha contado en más de una entrevista- cortó la tela en el foyer del teatro porque no cabía en el taller.

Fotografía Catalina Córdova, Comunicaciones Teatro UC.

"Cuando exhibimos este traje queremos materializar esta idea: el valor de una historia que funda el presente y nos permite proyectar nuestro imaginario, nuestra capacidad de crear”, Gabriela Aguilera, directora artística de Teatro UC.

Tal como registra la memoria de Aravena, la actriz de Radiotanda, quien en el montaje interpretaba a la Isabel I de Inglaterra, tenía un desafío extra durante cada función. “El vestido se tuvo que abrir entero por atrás, porque en la escena la Anita se metía por detrás. Dos niñas, que eran alumnas de teatro de la Católica, le ponían el traje. La Anita se paraba y ponía las manos nomás, se abrochaba entero por atrás”, recuerda.

Hecho de raso opaco gris, con encajes y pedrería, contaba con un armazón de madera y pesaba 10 kilos. Aunque el cuello isabelino original se extravió -el actual es una réplica- y la tela ha perdido algo de brillo, el vestuario se conserva como muestra el paso de Ana González por Teatro UC, en uno de los roles más desafiantes que tuvo sobre el escenario.

“Lo más trabajoso fue el pegado de las perlitas, pero fue un trabajo muy bonito”, cuenta Sergio Aravena, quien realizó el traje.

“Con tantos años fue disminuyendo el color de la tela, en algunas costuras de adentro se ve del color que era. Lo bueno es que no se ha roto, no se ha gastado, porque el traje no se ha usado, la obra no se ha vuelto a dar. Su desgaste es por el tiempo y porque ha sido trasladado de un lado para otro”, asegura sobre la pieza que en 2015 fue exhibida en el foyer del teatro a propósito del centenario del natalicio de la recordada artista y en el 2021 en Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) en una muestra en torno al trabajo de Sergio Zapata. De acuerdo al vestuarista, “lo más trabajoso fue el pegado de las perlitas, pero fue un trabajo muy bonito”.

La materialidad de esta joya patrimonial de Teatro UC no es la única curiosidad que recuerda Aravena. Como relata, el profesionalismo de la actriz de “La pérgola de las flores” era tanto que llegó a uno de los ensayos rapada, tal como se lo habría sugerido el director del montaje. “Nadie supo, ella llegó un día pelada. Raúl Osorio (el director) casi se murió, porque no pensó nunca que la Anita lo haría. Llegaba rapada al teatro, con un gorrito puesto”, dice. Para que el público no notará el detalle antes de tiempo, el personaje de González usaba una peluca colorina en escena.

Momento de la obra “María Estuardo”, de Friedrich Schiller, bajo la dirección de Raúl Osorio, en el Teatro de la Universidad Católica de Chile, 1980. Autor de la fotografía: no identificado. Fuente: Teatro de la Universidad Católica de Chile. En Programa de Investigación y Archivos de la Escena Teatral UC.

"Queremos que el público que visita nuestro teatro tenga acceso a esta herencia y pueda inspirarse, tanto como nosotras”, Aguilera.

"Teatro UC ha estado durante ocho décadas aportando a la construcción de las artes escénicas de nuestro país, es un laboratorio, un archivo, un taller, una casa llena de memorias, de familia y de vida, cuando exhibimos este traje queremos materializar esta idea: el valor de una historia que funda el presente y nos permite proyectar nuestro imaginario, nuestra capacidad de crear”, explica Gabriela Aguilera, directora artística del teatro.

Aguilera profundiza enfatizando que “en este traje convergen las herencias de Zapata, González, Aravena, Schiller, Osorio y tantos más, que han estado mirándonos desde hace más de cuatro décadas y ofreciéndose para seguir estimulando nuestras artes escénicas. Queremos que el público que visita nuestro teatro tenga acceso a esta herencia y pueda inspirarse, tanto como nosotras”.

Un poco de historia

En 2015, año en que se conmemoró el centenario del natalicio de Ana González, Teatro UC bautizó la sala del primer piso con su nombre a modo de relevar el paso de la Premio Nacional de Artes de la Representación por su escenario.

“Ana González es una actriz muy importante para el siglo XX, hizo el recorrido completo de todos los hitos emblemáticos con los que se puede relatar el devenir de las artes escénicas y más que nada, del oficio actoral en nuestro país", Aguilera.

Multifacética -trabajó en radio, teatro, televisión y cine-, la actriz actuó por primera vez en el Teatro de Ensayo de la UC en el año 1947, en el montaje “Contigo en la Soledad”, de Eugene O’Neil, dirigida por Pedro Mortheiru. Tras ese debut vendría su participación en 26 montajes más de la sala universitaria.

En 1985, con 70 años, González estrenó su “Su lado flaco”, en lo que fue la última de sus apariciones en el Teatro UC. La obra de René Hurtado Borne y dirección de Eugenio Guzmán se realizó en homenaje a los 50 años de trayectoria teatral de la intérprete de La Desideria. En el elenco, además de ella, destacaban Ramón Núñez, Cristián Campos, Armando Navarrete, Norma Norma Ortíz, Ramón Núñez y Rodolfo Bravo. La producción se presentó a tablero vuelto en casi todas sus funciones, transformándose en uno de los grandes éxitos en la historia del Teatro UC.

“Su lado flaco, Teatro Universidad Católica, 1985. En escena Armando Navarrete y Ana González. Fotografía de Jorge Brantmayer. Fuente Archivo de la Escena Teatral UC.

"Durante cuatro décadas engalanó esporádicamente el escenario de la UC, siendo además, la protagonista de una de las obras más emblemáticas de su historia: La pérgola de las flores”, dice Aguilera sobre González.

“Ana González es una actriz muy importante para el siglo XX, hizo el recorrido completo de todos los hitos emblemáticos con los que se puede relatar el devenir de las artes escénicas y más que nada, del oficio actoral en nuestro país. Comenzó su trabajo muy joven en las compañías de teatro llamadas profesionales y aprendió su quehacer en la práctica, en los años cuarenta -cuando nuestro teatro tenía apenas 4 años- la invitaron a ser parte del proyecto universitario y durante cuatro décadas engalanó esporádicamente el escenario de la UC, siendo además, la protagonista de una de las obras más emblemáticas de su historia: La pérgola de las flores, reflexiona Aguilera.

"Ana González propuso un espacio protagónico para la mujer independiente, en un momento en que tanto el teatro chileno, como nuestro país, lo necesitaban”, Aguilera.

Sobre la relevancia de la artista, Aguilera asegura que su legado no solo se relaciona con una prolífica y reconocida trayectoria, sino también con su carisma. “Sus características personales la convertían en una mujer muy respetada, querida por el público y sus colegas, que representaba un tipo de mujer fuerte, simpática, profunda, chilena, con una visión política que, además, estableció un paradigma del oficio. Ana González propuso un espacio protagónico para la mujer independiente, en un momento en que tanto el teatro chileno, como nuestro país, lo necesitaban”, reconoce.

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